sábado, julio 31

Espero que vuelvas como soles hacer, no se por qué, pero espero que suceda. Llamale ingeniudad, dejadez, cobardía, tontería o idiotez. Me parecía toda una aventura tu compañía y más aún, tu forma presipitada de actuar. Es importante para mí que sepas que estaba dispuesta a dar un poquito más de mí después de haberte hecho esperar, pero para ese momento me cortaste el rostro con la simple frase "es mejor para los dos, que cada uno siga por su camino". Es fácil decirlo, difícil, es asimilarlo.

viernes, julio 30

Te quiero, pero sí que sabes cómo lastimar. Me haces promesas que no puedes cumplir, me haces sentir la persona más solitaria de este planeta cuando me dejas, alejandote vuelves las noches más frías y el día imposible de llevar. No me hagas mas promesas, me duele saber que tus palabras se van con el viento y se borran con un poco de tiempo.



Una loca linda” como está de moda catalogar a los retorcidos mentales para que no se violenten. Y no es que yo crea que soy una retorcida. Sí, a decir verdad creo que soy una retorcida, pero concuerdo con mis amigas: no puedo hacerle daño a nadie. Solamente a mi misma o a otros por medio de mí.
Amo la idea de tenerte
eternamente a mi lado
aunque sea la mejor mentira
que pueda inventar,
la mejor de la que pueda vivir .
Ya no se como consolarme. Busco la forma de creerme este cuento en el que te hice protagonista a vos y a mí, el príncipe y la princesa. Esta historia, llena de dolor, distancia, odio y amor. Una mala combinación, ya lo se, pero yo no esperaba quererte como te quiero y acá estoy...queriéndote. Sueño con vos pero en el fondo se que posiblemente, todo quede en mis sueños y esa idea me acuchilla el alma. Y cuando te pienso, creo que nadie más que vos podría ocupar este hueco dentro mío, te he hecho un lugar en mí, un lugar que ahora me pregunto si algún día podrás ocupar. Supongo que la mejor solución parecería a simple vista, dejar de hablarte pero...no puedo...yo no puedo dejarte. Algo dentro de mí pide desesperadamente que me quede, que me pierda cosas de la vida porque uno tiene que hacer sacrificios por lo que desea. La vida cuesta caro, pero si viviera en tu compañía, la muerte sería un precio que estaría dispuesta a pagar. Una voz, guardada hace ya muchos días, quiere gritarte que te necesita, que te quiere, que está presente y mi parte más reacia y fría, congela todo dentro prohibiéndole delatarse de tal forma. Y lloro, y grito, y me agarro la cabeza, y me tiro de los pelos, y lloro otra vez porque nada parece ir por un buen camino y no quiero seguir cayendo y aunque busco tu mano en esta inmensa soledad pintada de oscuridad, no te encuentro. Termino, con hojas y una lapicera, frustrada por la realidad, esperando que algo cambie porque ya no se si tengo fuerzas para ser yo la que cambie el final de este cuento que empezó como un relato de ensueño y termina, como las películas de terror que nunca ví.
No vuelvas a mí aunque te quiero.
No vuelvas a mí aunque te extraño.
Te necesito aquí, pero tu amor, ya no es para mí.


Fuimos dos equivocados,por miedo a equivocarnos.

-Y aunque hay veces que -te odio porque no puedo borrar las veces en las que me heristes y pusiste lagrimas en mi cara e incluso ahora que te odio me duele decir que no quiero estar sin tu amor.
Si al despegar sigo en el suelo,siempre tú vuelas en mi lugar.Soy el Don Juan de los tropiezos,es el comienzo de mi final.Y creo que muero,te espero y estas tan lejos,yo me desespero y tú no estás. Sigo llorando y tú que dices que te vas,se apagará la luz y nunca volverá.Yo me he quedado aquí,solo quiero gritar,nada me queda sin ti. Soy un iman para las penas,nada me llena si tú no estás,mi corazón que se envenena,vena por vena hasta matar.Y creo que muero,te espero y estás tan lejos,yo me desespero y tú no estás.

martes, julio 27


Piensa que hay alguien que te espera
Y que de alguna manera te ayudará
Piensa que en esto no estas solo

Soy la presa perfecta de un cazador que me ignora. Que sabe que existo, pero que decide ignorarme completamente. Porque si desconocieras mi existencia quizás sería menos doloroso. La pregunta es: ¿Por qué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Por qué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Ahora estoy atada a vos y es un infierno, por eso decido alejarme ahora. Y lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida. Tu felicidad era condición única para que yo estuviera bien. Siempre te tuve arriba, como el religioso tiene a Dios. Pero yo nunca te interesé demasiado, sino hubieses tenido más ganas de verme. Tal vez tantas como yo. Nunca tuve prioridad en tu vida, mientras que vos fuiste todo en la mía. Una parte de mí, la más caprichosa, piensa que haberte dejado estaba bien, porque merecía más atención de parte de un hombre. En cambio, mi parte más racional sabía que te había dejado por miedo a que me dejes en primer lugar. Era mi “primera desilusión amorosa”, como decía la gente en general. Yo muy profundamente tenía la convicción de que no era simplemente una nena que dejaba a su primer novio e iba a superarlo en cinco o seis días, ni semanas, ni años. Sabía que habías marcado mi vida para siempre. De echo tendría que odiarte. Te culpo de mi soledad, de mi miedo a las personas, de mi desconfianza en general. Y lo peor es que cuando yo desaparezco me buscas, sos un histérico prepotente manipulador y yo enfermizamente débil. Entonces no me doy por vencida, y quiero seguir luchando por el hombre que amo y no me ama. Pero no va a volver a ser lo mismo porque estoy decepcionada. No me querés, no me respetas y aún así te necesito para existir. La abstinencia me deja sin aliento. Necesito verte nuevamente, sos como una droga. Por el momento estoy satisfecha, no quiero pedirte más, no quiero tener una sobredosis. Eso sos, una droga. Necesito y me das lo que necesito, un mensaje de texto, unas palabras sin sentido o una patada en los testículos, en caso de que tuviera un par. ¿Lo que necesito? Me das lo que querés darme sabiendo que voy a aceptar cualquier limosna que venga del Rey que te hice creer que sos. Nada es suficiente, pero yo creo que si puedo agradarte vas a enamorarte de mí otra vez, en caso de que alguna vez hubieras sentido algo siquiera parecido al amor o la ternura.